Aún recuerdo cuando ví por primera vez a la curruca cabecinegra. Fue en el PN de Santoña hace casi treinta años y nos sorprendió la observación, pues se desconocía su presencia en el norte de España. En aquel tiempo achacamos la cita a algún ave divagante, pero probablemente estuviéramos ante uno de los primeros ejemplares de la incipiente población asentada en la actualidad en la costa de Cantabria. Su hábitat predilecto tiene una clara influencia antrópica, y está formado por un mosaico de encinas relictas, tojos, zarzales y prados de siega. Es un ave realmente difícil de ver y de fotografiar, pues se mueve con discrección entre la vegetación enmarañada (ver en la fotografía su escasa envergadura alar).
Este año me había propuesto como uno de mis retos intentar fotografiarla ahora en primavera. En el PN de Oyambre, en la costa occidental de Cantabria, conozco bien a la población allí asentada y después de varios intentos, por fín conseguí hacer fotos dignas de la preciosa curruca. En ese mismo hábitat (ver la fotografía inferior) viven también otras dos especies complicadas: la buscarla pintoja y la curruca rabilarga. ¡Ya tengo entretenimiento para los próximos días!













